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De Bishkek a Nueva Delhi: construyendo una nueva Eurasia

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14.09.2026

Imagina un «Mundo Nuevo» con nuevas rutas globales ya en funcionamiento que eludan todos los cuellos de botella occidentales. Ahora imagina que todas las transacciones comerciales en estas rutas se paguen en monedas locales, a través de plataformas de transacción regionales, con inversiones exclusivamente euroasiáticas.

En Asia, lo más importante son las reuniones cara a cara o los «intercambios entre pueblos», como lo expresa el presidente chino Xi Jinping.

Las cumbres político-económicas se valoran tanto por su capacidad para canalizar políticas comunes como por ser espacios en los que nadie pierde prestigio.

El consenso --y el respeto mutuo-- es esencial. Lo cual significa que, a diferencia de lo que ocurre en Occidente, la diplomacia genuina es una prioridad absoluta.

Las cumbres consecutivas en Asia y en toda Eurasia suelen ser muy trascendentales. El año pasado se celebró en Tianjin la 24.ª cumbre anual de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), organizada por China, seguida rápidamente por el Foro Económico del Este en Vladivostok, en el Lejano Oriente ruso.

Este año, la cumbre de la OCS, que cumple un cuarto de siglo, se inauguró en Bishkek, Kirguistán, seguida por la reunión de Vladivostok, y concluye esta semana con la cumbre anual del BRICS en Nueva Delhi, organizada por la India.

La OCS finalmente saltó al primer plano mundial como un organismo multilateral clave el año pasado en Tianjin, cuando China perfeccionó su cuidadosa hoja de ruta hacia la gobernanza global. Este año, tal como lo reveló la Declaración de Bishkek final, los detalles fueron tan relevantes como el panorama general.

Hubo dos decisiones destacadas de la cumbre: en primer lugar, los miembros de la OCS condenaron por unanimidad la guerra de EEUU contra Irán. Eso significa una condena generalizada de Eurasia, incluida la India.

En segundo lugar, los miembros de la OCS afirmaron su apoyo total a un «sistema comercial multilateral abierto, transparente, equitativo, inclusivo y no discriminatorio», basado en el derecho internacional e incluyendo un «trato especial para las naciones en desarrollo».

Bishkek no solo se opuso por unanimidad a la «injerencia en la soberanía de los Estados» al tiempo que reafirmó «la indivisibilidad de la seguridad», sino que también puso en marcha, en la práctica, la regulación del Centro Universal para Combatir los Desafíos y Amenazas a la Seguridad de los Estados Miembros de la OCS.

Es decir, en la práctica, un mecanismo para contrarrestar las guerras híbridas y abiertas lanzadas en rápida y interminable sucesión por la decadente hegemonía occidental en sus últimos días.

El presidente ruso, Vladimir Putin, señaló que, en la actualidad,

la OCS es, de hecho, la asociación regional más grande no solo en nuestro continente euroasiático común, sino en el........

© La Haine