Botadores de corriente
A los colombianos nos caracteriza, además de todo lo bueno por lo que somos reconocidos, la botadera de corriente. Opinamos de lo divino y lo humano.
Entre amigos y con familiares, en la vía pública, el lugar de trabajo o la sala de la casa, con o sin conocimiento, somos capaces de sostener largas y “entretenidas conversaciones” sobre deporte, economía, religión, cultura, arte, educación y política de la comarca, nacional e incluso internacional. Se nos van los minutos y las horas en “sesudas disertaciones” sobre falacias o lo que está lejos, muy lejos, de ocurrir.
Hablar en el café, el andén o durante la pausa laboral, sobre la noticia del momento, es normal, necesario, pintoresco y divertido. Es, además, un derecho inalienable. Así somos. Lo delicado es cuando........
