El acuerdo de paz que no es
Paracaidistas y bombas sobre Irán; misiles sobre Beirut, Israel y el golfo: el acuerdo de paz que no es
Del vértigo del absurdo se desprende confusión. Una declaración contradice y borra la anterior con una diferencia de cinco minutos. Miembros de un mismo gobierno plantean cosas muchas veces opuestas. La megalomanía se acelera y en este despilfarro de incoherencias y aberraciones, no solo el mundo pierde el sueño, también unos pocos personajes «bien informados» sobre el próximo discurso obtienen ganancias estrepitosas con los vaivenes del mercado.
Trump anuncia conversaciones con Irán y baja el petróleo y se «calman» los mercados. Dos minutos después Irán niega cualquier tipo de diálogo y sube el petróleo y se intranquilizan los mercados, este contrapunto dura casi desde el inicio del ataque a Teherán. Pensar en algún tipo de especulación no está bien, pero no es descabellado. En estos vaivenes el agua se revuelve y allí, la ganancia es de los pescadores.
Mientras tanto los misiles van y vienen en Medio Oriente como si se tratara de un perverso juego de fuegos de artificio para la gran fiesta de la codicia.
Pero no son un juego ni hay una fiesta. La gente muere. Las ciudades se destruyen. El ambiente se contamina. El futuro se oscurece. Aunque, corresponde decirlo, las fábricas de armas, facturan. Y los pozos iraníes hacen babear a las corporaciones yankis.
El líder turco, Recep Erdogan, dijo que «Todo el mundo está pagando por la guerra de Netanyahu». No es el único en sostener que la política israelí es nefasta y se potencia en la alianza con los norteamericanos. Que Europa haya rechazado su participación directa en el conflicto no ........
