Donde no se come miedo
Basta revisar algunas cuartillas históricas para saber que, en Cuba, no se come miedo. En esta tierra heroica, su pueblo llegó a incendiar una ciudad para salvar la vergüenza de la nación, estampó luego la Revolución y hoy, más que todo, poseemos el Récord Guinness a la resistencia frente al imperio moderno. Somos gente noble, humanista y persistente, pero que no tolera nunca, bajo ningún concepto, que lo amenacen.
Si algo siempre hemos demostrado es que la arrogancia impuesta con desprecio solo saca a flote el arrojo que llevamos dentro. A las buenas, somos afables y bondadosos, pero a las malas hay que batirse con nosotros en duelo por la dignidad.
Nuestra suerte fue echada hace mucho tiempo junto a la estirpe aborigen y la bravura maceísta y rebelde; mientras que la épica de los cubanos ha sido una sola: la de campear contra el más fuerte. Por alguna extraña mística, la Revolución dotó con conciencia los genes desafiantes de millones.
¿Cómo puede un pueblo pequeño retar la gravedad del poderoso? Del norte hacia el sur llevamos más de seis décadas bajo franca........
