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Sobre las protestas de Irán

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Una vez más, cuando se producen este tipo de sucesos trascendentales en la política internacional, queda al descubierto la enorme bancarrota política e ideológica del movimiento comunista internacional, que, con una actitud antidialéctica, se deja llevar por las dinámicas tóxicas e inmediatistas de las redes sociales. La hipérbole, el seguidismo y el conspiracionismo acaban siendo la tónica general de la mayoría de las publicaciones sobre las protestas de Irán. ¿Qué ha sido de la idea de entender y ver la realidad como un todo interconectado, en perpetuo movimiento y cambio, impulsado por contradicciones internas? ¿Acaso un proceso revolucionario, un estallido social o una revolución de colores no es la más clara ejemplificación de un movimiento en un punto de inflexión entre el mantenimiento y el cambio? Es precisamente en este punto de inflexión donde entran en conflicto las legítimas reivindicaciones populares y la agresiva estrategia de cambio orquestada desde el exterior. Entender de otra manera lo que sucede en Irán (como en muchos otros países, cuyo debate siempre parece estar determinado por la agenda occidental) implica caer en absolutos a menudo idealizados y subjetivizados que reafirman el pensamiento y la percepción de cada uno.

De nuevo nos encontramos ante el eterno dilema de si se trata de una serie de protestas que paulatinamente se convierten en un estallido social y popular legítimo o si es una revolución de colores organizada por los enemigos del Estado iraní y, debido a las alianzas y bandos existentes actualmente, un nuevo intento de EE. UU. y el sionismo internacional para derrocar el gobierno iraní y colocar en el poder a un títere prooccidental y prosionista como Reza Pahlavi (resumenlatinoamericano). Negar que existen condiciones objetivas para el descontento en Irán es caer en el idealismo. Las protestas comenzaron con un marcado carácter economicista: inflación, carestía de la vida y cierre de negocios. Estas son reivindicaciones justas y legítimas de la clase trabajadora iraní. Sin embargo, no podemos detenernos ahí. Debemos preguntarnos: ¿cuál es la causa de esta asfixia económica? Si bien........

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