Ahí está la sangre cubana, una vez más, limpiando la ponzoña imperial
¿Cómo se le mira de frente a la muerte? ¿Cómo reírse de ella ante la inminencia de su llegada? ¿Cómo alguien sabe si murió cumpliendo bien la obra de su vida? ¿Cómo emular el heroísmo tantas veces contado y leído?
Ahí están nuestros héroes, una vez más. Ahí está la sangre cubana, una vez más, limpiando la ponzoña imperial, por el futuro libre de Nuestra América.
La madrugada del 3 de enero de 2026 no amaneció en Venezuela. Fue arrancada a bombazos, con el estruendo criminal que solo exporta con generosidad macabra el imperio del Norte. Contra la hermana República Bolivariana, contra su derecho a respirar sin el garrote del hegemón, se desató la furia cobarde de los señores de la guerra. Y en ese infierno, 32 hijos de esta tierra caprichosamente solidaria plantaron sus pies, apretaron sus fusiles y cumplieron, hasta el último aliento.
No eran números. Eran —son— 32 razones para que Cuba se enorgullezca y llore a la vez. Combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del........
