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Moscas y abejas

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saturday

Imagen de una azafata en un vuelo. / ShutterStock

Acabo de llegar al Hotel Emporio de la Ciudad de México. El Gobierno del Estado organiza estos días el II Congreso sobre Educación en cuatro sedes: Jilotepec, Atlautla, Ixtapan de la Sal y Huixquilucan. Pero no quiero hablar en este artículo del Congreso, que todavía no ha empezado, quiero hablar del vuelo de Iberia que me ha traído desde Madrid a esta ciudad increíble de 23 millones de habitantes. Y, concretamente de la sobrecargo del vuelo, la azafata Isabel García Adillo. El lector verá por qué.

No es igual volar con una compañía que con otra (la única petición que hago para mis viajes es que deseo volar con Iberia. Algún día escribiré un artículo que se titulará “Lo mío con Iberia”). Y no es igual volar con unas personas que con otras. A veces te encuentras con alguna persona fuera de serie. Hoy me he encontrado con la sobrecargo Isabel García Adillo que hacía el penúltimo vuelo de su vida profesional. Le queda un vuelo Madrid-Montevideo y pondrá punto final al ejercicio de una profesión que ha consistido, fundamentalmente, en tratar bien a la gente, en comprenderla y cuidarla. En ayudarla a volar felizmente. Ella siente pena al dejarlo pero, por lo que veo, es mayor la pena de quienes la ven decir adiós. Y eso dice mucho de ella.

Hay dos tipos de personas. Unas son moscas y otras son abejas. ¿Por qué esta distinción? Porque pongas donde pongas a una mosca va a encontrar el camino para llegar al minúsculo trozo de caca que busca. Y porque pongas donde pongas a una abeja, va a encontrar la flor que necesita libar para sobrevivir y para polinizar las plantas. Pues bien, Isabel es una abeja. Y, ¿cómo lo he sabido? Por varias razones.

Me ha enseñado el texto que leyeron sus compañeras y compañeros a los pasajeros del vuelo de despedida. La voy a reproducir íntegramente porque dice mucho de su trayectoria profesional y de su condición de abeja.

“Señoras y señores, les pedimos que nos permitan compartir unas palabras muy especiales.

Para nuestra sobrecargo, Isa, este no es un vuelo más. Hoy completa 40 años de dedicación a Iberia, 40 años surcando los cielos, cuidando de miles de pasajeros y compartiendo con innumerables compañeros una profesión........

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