Animales
Un perro, en una imagen de archivo. / INFORMACIÓN
Amo tanto a los animales, les veo tan vulnerables, son tantos los abusos que el hombre ejerce hacia ellos, que soy incapaz de tener alguno. Aunque parezca una incongruencia, así es.
Cuando era un niño, en casa de mis padres había una perra loba, se llamaba Almenara, vivía como uno más de la familia, la cuidábamos y ella nos cuidaba a nosotros. En la parte trasera de la casa había un gran patio con algo de terreno donde mi padre gustaba de criar animales y plantas, ella mantenía a raya a cualquier ladronzuelo que quisiera acceder a robar algún conejo o gallina de las que teníamos allí. Con sus ladridos ahuyentaba al ocasional intruso, alertando enseguida a mis padres que salían inmediatamente a mirar por los sitios donde era susceptible de colarse algún amigo de lo ajeno.
Se hizo viejecita mi perra y la vimos enfermar. Confieso que todavía recuerdo aquella mirada triste y angustiada de mi Almenara, que parecía querer despedirse de........
