Humanizar lo que ya debería ser humano
Vivimos un momento en el que la ‘humanización’ de la sanidad ocupa titulares, discursos y agendas políticas con una frecuencia casi rutinaria. Humanizar vende, suena bien y tranquiliza. Pero detenernos a pensar qué significa realmente debería, como mínimo, incomodarnos. Porque si hoy hablamos de humanizar la asistencia sanitaria es porque, en algún punto, la hemos deshumanizado o hemos permitido que ocurra.
