Libertad de conciencia
09 de abril 2026 - 03:08
La figura de Vittorio Messori, de quien ayer escribía con motivo de su reciente fallecimiento, sirve para proponer una reflexión sobre la posición de los católicos en la vida pública. “No reconozco como sagrada –escribió– ninguna institución humana: si busco lo sagrado, sé dónde encontrarlo; prefiero el original, no las imitaciones”. Lo halló en la Iglesia, el lugar “en el existía la posibilidad de acercarme al Jesús que había encontrado en los Evangelios”. Solo lo sagrado es sagrado. Y sus imitaciones son terribles. “Soli Deo honor et gloria”, no a los poderes temporales. Para el cristiano la última........
