¡Sube, sube!: quién paga de verdad el taxi colectivo en Lima
Por Lucero Eugenio Chamorro, estudiante de Economía de la Universidad del Pacífico, y Bruno Herrera Criollo, estudiante de Ingeniería de la Información de la Universidad del Pacífico.
Cualquiera que haya cruzado la avenida Javier Prado o la avenida Arequipa a las nueve de la mañana conoce la escena: un auto se detiene a media pista, el chofer grita algunos paraderos, dos o tres pasajeros suben en segundos y el vehículo retoma la marcha. Son taxis colectivos informales, uno tras otro. Cobran menos que un taxi de aplicativo y suelen ser más rápidos que el transporte público formal. Pero si con este servicio se puede cruzar Lima por una fracción de lo que costaría hacerlo con un taxi regular, ¿quién paga la diferencia?
En economía, cuando una actividad traslada parte de su costo a terceros que no participan de la transacción, hablamos de una externalidad. El pasajero del colectivo paga su viaje y baja satisfecho; la factura la asumen otros, empezando, aunque no lo parezca, por usted mismo.
Si maneja su propio auto por esas avenidas, ya conoce el costo sin haberlo cuantificado: el frenazo del colectivero que se detiene donde no debe, el carril que se cierra sin aviso, los minutos que se acumulan detrás de un vehículo parado en doble fila........
