El jardín invisible
Público antes de un concierto en el auditorio de Castrelos, en Vigo. / Alexia M. Brunet
La música es poderosa y funciona sobre nuestro ánimo como un latido invisible. La melancólica nos acuna en los fracasos amorosos, los lutos y las despedidas; la de ritmo endiablado, nos sacude y nos recuerda el privilegio de saber que estamos vivos. En las guerras de antaño, la vibración de los tambores infundía valor a los soldados, como si se hubiesen vuelto inmortales al caminar al ritmo que marcaban los músicos. Yo misma utilizo diversas melodías como catalizador mientras escribo, y por eso me encanta que en Vigo, mi ciudad, se vayan confirmando actuaciones para este verano. Dice la prensa que el presupuesto inicial para «Vigo en festas» se ha incrementado en 1,2 millones de euros, por lo que la partida presupuestaria total asciende a casi cinco millones. Cinco. Al parecer, y con una lógica........
