No ser hispanohablante implica ser pobre en el Perú
Hoy el Perú se encuentra rezagado en la reducción de pobreza y vulnerabilidad frente a sus pares latinoamericanos. Colombia logró sacar a más de un millón de personas de la pobreza en un solo año; Chile mantiene niveles cercanos al 6%; México avanza sostenidamente. Perú, en cambio, lleva casi una década oscilando en un mismo rango: entre 27% y 29% de pobreza monetaria, con una vulnerabilidad que supera el 30% de la población.
Los datos muestran que las brechas no se reducen porque los motores que antes impulsaban la inclusión —inversión privada dinámica, empleo formal, infraestructura en expansión— se encuentran debilitados. La informalidad supera el 70%, el costo de vida presiona a los hogares y la productividad nacional permanece estancada; crecer 3% hoy no mueve la aguja social.
Pero este estancamiento general oculta un problema aún más profundo: las brechas territoriales y culturales que afectan a la población andina. Allí se concentra buena parte de la pobreza extrema, la informalidad agrícola, el subempleo y la desconexión productiva. Y dentro de ese territorio existe un factor estructural que rara vez se incorpora al debate económico: la dimensión lingüística de la productividad.
Más del 60% de la población del sur andino es quechuahablante. Sin embargo, el quechua no cuenta con vocabulario actualizado en tecnología, economía, programación, finanzas o emprendimiento. Esa ausencia lingüística genera una barrera silenciosa que........





















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