¡No es la economía, estúpido!
Cada vez que Oriol Junqueras pacta con el PSOE y presume de un supuesto avance en el autogobierno de la tribu, algún necio de las redes sociales le recuerda un vídeo de aquellos tiempos del preprocés en que el líder de Esquerra se fortificó tildando de blandos a los convergentes, recordando que “con España no hay nada que acordar porque nunca cumple con sus compromisos”. Ahora no nos encontramos en aquello que los cursis llamarían “aquel estado de cosas”, porque tanto el PSOE como el procesismo han sobrevivido durante muchos años a base de vender motos a su electorado. Por eso Junqueras se presentó muy ufano en la Moncloa, ataviado con una americana azulada de esas que van igual de bien para una boda o un brunch, con el único objetivo de compartir la gran hazaña del pragmatismo republicano, la financiación singular, que vendría a ser el nuevo sustituto del ancestral “mejor financiación de nuestra historia”.
La memoria de los catalanes es tan terca como pueril resulta su indulgencia, y esto explica el escasísimo entusiasmo que ha provocado el pacto en cuestión en la mayor parte del común. Solo los diarios subvencionados de la prensa concertada, sedientos de nuevos presupuestos en Catalunya y del consiguiente aguinaldo, han celebrado el acuerdo como un paso más en la anhelada pax autonómica que persigue el president Salvador Illa. De entre todos ellos, me ha parecido especialmente divertida la........
