Elogio del debate
Si los derechos se ganan ejerciéndolos, se aprende a debatir haciéndolo. Aunque para que el debate sea fructífero y razonable, se necesita formación, entrenamiento y el respeto a las reglas de juego. En mi opinión, el debate se basa en el principio de razonar y dialogar. Primero hay que, con los elementos que tengamos, preparar de manera razonada un argumentario capaz de sostener un determinado posicionamiento. Solo después de haber razonado deberíamos hablar, es decir, expresar públicamente nuestro posicionamiento con los argumentos que previamente habremos razonado. A menudo se habla antes de razonar, y esto puede ser inocuo si se trata de una conversación de café, pero no es así si se trata de un debate que se quiera sosegado y con perspectivas de continuidad.
Y como tantos otros aspectos de la vida, resulta que también hay que entrenarse para poder debatir. Como en el mundo del deporte, por ejemplo, hay que calentar, aprender tácticas, visionar debates anteriores o protagonizados por otros, seguir consejos, cuidarse, ser constante.
Un buen calentamiento para el debate consiste en leer y, si es adecuado, escribir. La lectura y el intercambio de pareceres respetuoso y a fondo son un excelente entrenamiento para ir perfilando nuestros posicionamientos sobre los temas que sometemos a debate. Sin este entrenamiento que........
