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Un mercado común realista para las pymes

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16.10.2019

Las pequeñas y medianas empresas (pymes) son cruciales para el futuro económico, prosperidad social y la estabilidad general en Europa.

Esto, que desde siempre se dice y remarca desde diversos foros, se hace muy necesario que sea una prioridad real en esta nueva legislatura que comienza en el Parlamento y Comisión Europea. Si bien las pymes, en su análisis individual, pueden parecer pequeñas; por el contrario, en una visión colectiva, son grandes en número y grandes en su importancia económica, ambiental y social.

Hoy en día son la columna vertebral de la economía europea, perfectamente insertadas en el tejido de su sociedad, se confirman como un verdadero catalizador para la innovación y el tan anunciado cambio sostenible, además de cruciales para la prestación de servicios y productos a los ciudadanos, tanto a nivel local (UE) como internacional.

Por aportar un dato para la reflexión, indicaría que representan el 99,8 por ciento de todas las empresas de Europa, la mayoría (93 por ciento) tiene menos de 10 empleados. Asimismo, en una gran parte, si no en todos los Estados Miembros, suponen el mayor porcentaje del PIB del sector privado y, por ejemplo, el empleo de las pymes de 2013 a 2016 creció casi un 50 por ciento más que en el resto de todos los intervinientes de la economía europea. Siendo esto es así deberíamos preguntarnos por qué los enfoques para reflejar estas diferencias, como el principio Think Small First ("piensa primero en lo pequeño") y las promesas hechas en la ley de la pequeña empresa (Small Business Act), aunque se haya avanzado, aún cuesta tanto que se concreten satisfactoriamente para las pymes en Europa; teniendo claro que los políticos, técnicos y reguladores europeos reconocen y han reconocido, cada vez más, el importante papel de las pymes en la economía y la sociedad europeas, y que tienen características diferentes en comparación con las grandes firmas y entidades.

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© elEconomista