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Con ganas de entender

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monday

Ya es evidente que el gobierno de Claudia Sheinbaum se ha enredado entre un berenjenal de contradicciones. La justicia selectiva ya marcó su sexenio de manera indeleble. El doble rasero que ha empleado es tan obvio que amerita una pausa para tratar de entender por qué está actuando de esa manera, más allá de los gritos y sombrerazos entre los propagandistas del régimen y sus adversarios políticos, que insisten en debatir desde miradores morales sin asidero.

Una primera razón es que la presidenta no puede permitir que se sostenga que hay vínculos entre el crimen organizado o sus fuentes de dinero ilícito y Rocha Moya, Adán Augusto López o López Beltrán (entre una lista más larga), porque todos ellos participaron en su propia campaña política. Si se llegara a demostrar esa relación, sería imposible desligar al presidente López Obrador y a ella misma de los cárteles criminales. Aunque quisiera (suponiendo que así fuera), la presidenta no puede aceptar esa acusación de ninguna manera, pues al........

© El Universal