La opinión fabricada
“El símbolo da que pensar”: Paul Ricoeur.
Nadie accede de frente al mundo político. Lo habita a través de relatos. Lippmann lo dijo hace un siglo, obramos sobre imágenes y no sobre el mundo. Ricoeur se negó a reducir la ideología a mentira. Integra a la comunidad, legitima el poder y, en su forma degradada, distorsiona lo real. La opinión pública nunca fue espontánea, fue interpretación compartida. La pregunta decisiva es quién la fabrica.
La publicidad política descubrió que no necesita argumentar; le basta narrar. Vende candidatos como marcas y sustituye la deliberación por la emoción. El rótulo que condena al adversario sin oírlo es el antisímbolo. Donde el símbolo pide ser interpretado, el rótulo clausura. Europa........
