El diente de Patrice Lumumba
El fútbol tiene esa virtud secreta: nos sienta noventa minutos frente a un balón, pero también nos abre el mapa del mundo. Mientras muchos miran solo el marcador, yo tengo la mala costumbre de preguntar: ¿usted sabe dónde queda Uzbekistán?, ¿cuál es la capital de Ghana?, ¿qué historia conoce de la República Democrática del Congo?
Por eso debo ser un aficionado fastidioso. Pero creo que la cultura general también juega. El deporte no solo sirve para gritar goles; también sirve para abrir atlas, desempolvar enciclopedias y descubrir que detrás de cada camiseta hay una lengua, una herida, una música, una memoria.
A Patrice Lumumba llegué por ese camino. No fue accidente, sino curiosidad cultivada. En mis años de bachillerato, cuando buscaba una beca para estudiar y el mundo parecía más grande que mis bolsillos, oí hablar de la Universidad de la Amistad de los Pueblos Patrice Lumumba, en Moscú. Entonces consulté el viejo “tumba burro”, como le dicen en México al pequeño Larousse, y el nombre me llevó al Congo.
Los caminos de la sensatez
Después vendrían Conrad y El corazón de las tinieblas;........
