Las murallas no se jubilan
Paso todos los días por la Avenida Santander. Una mañana, viendo cómo estaban colocando las piedras amarillas de la protección costera del Malecón del Mar, esa obra que va a cambiarles la cara a varios lugares de la ciudad, comencé a pensar. Alguna vez leí que la palabra ‘malecón’ tiene una etimología incierta, entre un origen mozárabe y otro emparentado con el sardo de Cerdeña, datos que acompañaron mi recorrido.
Iba mirando el cordón de murallas y pensando que, como las vemos hoy, no es como las vieron los cartageneros de otros tiempos. Lo que tenemos delante es casi una radiografía: los huesos, porque las murallas, cuando se construyeron, estaban pañetadas, con su capa de cal encima. El tiempo y el mar fueron arrancándoles........
