Germán Vargas Lleras
Hoy no despido solamente a un líder político excepcional; despido a un amigo entrañable, a un mentor generoso, a ese hombre con quien durante años hablé de política, de historia, de música y de libros. Al hombre que me enseñó que el poder no servía de nada sin cultura, sin disciplina intelectual y sin pasión por las ideas. Aquel que podía pasar de una discusión sobre el futuro de Colombia a recomendar novelas de piratas, a hablar de Edgar Allan Poe, o detenerse, con la misma intensidad, en las aventuras de Casanova y la condición humana detrás de cada personaje.
Así era Germán Vargas Lleras: un hombre de carácter indomable, pero también de enorme sensibilidad intelectual; un lector voraz, un conversador brillante y un servidor público obsesionado con transformar a Colombia.
El país ha perdido a un guerrero de mil batallas. No solo se ha ido un funcionario ejemplar; se fue el hombre que demostró, con hechos y no con discursos, que la política puede ser transparente, eficiente y profundamente comprometida con el........
