Invierno en Estambul
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03.01.2026
La neblina gélida que cubre las colinas de Estambul difumina el paisaje, el perfil de sus alminares y mezquitas, como si una mota de algodón decolorara una pintura recién hecha. Así lo describió el premio nobel Orhan Pamuk (cuyo apellido precisamente significa ‘algodón’ en turco), quien solía pasearse por los muelles del Bósforo para entristecerse un poco. (Le puede interesar: Escribir apoyado en Redes).Decía Pamuk que la nostalgia de su ciudad se explica porque “en Estambul la historia y los restos de las victorias del pasado están demasiado próximos”. Es fácil tropezar a la vuelta de la esquina con lo que queda de grandes imperios, que la bautizaron de manera sucesiva como Bizancio, Constantinopla y Estambul.Para todos los melancólicos que en el mundo han sido, la visita a Estambul debería ser obligada, como para los musulmanes la peregrinación a La Meca. No solo por ese paisaje ensoñador y nublado, sino por la........
© El Tiempo
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