Correr con la tortuga
En los últimos dos años estuve escribiendo, casi por azar, un azar para mí dichoso y revelador, un libro que me obligó a estar pensando todo el tiempo en él, a leer y a releer solo cosas que tuvieran que ver con su escritura, por eso a duras penas me enteré de lo que se publicaba afuera y mi lista de pendientes e ilusiones es ahora tan larga que no sé ni por dónde empezar, porque además me he hecho el propósito de terminar ciertos libros que un día abandoné.
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No hablo de libros que no quise seguir leyendo, no, esos pertenecen a la categoría sagrada de los libros con los que uno no hace química, no importan su renombre o su importancia, y decide cerrarlos sin ningún remordimiento, porque sí, aunque sé que hay quienes son incapaces de permitirse ese lujo, ese acto liberador y soberano, y acaban atrapados en la lectura como si fuera una cárcel y una obligación: una carrera en la que hay que llegar a la meta.
Pero hay otros libros que uno empieza a leer, los........
