El imperio de los símbolos
Antes de que existieran las encuestas, los algoritmos y las redes sociales, los emperadores romanos sabían que los símbolos eran más poderosos que las ideas y entonces levantaban estandartes, organizaban ceremonias y convertían la arquitectura en una pedagogía del poder. El águila imperial no era un ave: era Roma. La corona no era un objeto de oro: era el Estado. La representación era más poderosa que aquello que representaba. Umberto Eco advertía que los símbolos poseen una gran capacidad para producir significados que rara vez son sometidos a examen. Funcionan porque condensan emociones, recuerdos y pertenencias en una imagen sencilla. La inteligencia exige tiempo; el símbolo actúa al instante.
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La historia política está llena de batallas por apropiarse de esos signos. El comunismo encontró en la hoz y el martillo una promesa de redención. El fascismo comprendió mejor que nadie el poder de la estética, los uniformes y las concentraciones multitudinarias. Elias Canetti, en........
