Resistirnos al olvido
Los relatos en primera persona nos permiten imaginar las tragedias: qué sintió la gente, qué vio a su alrededor, qué olores y sonidos predominaban, cómo se siente el miedo en la piel. Nos muestran una dimensión del dolor que ninguna cifra logra transmitir. Sin los testimonios, la historia queda reducida a un conteo de muertes y casas destruidas, datos que no son suficientes para entender lo que pasa en el interior de cada persona. Son las voces de quienes lo vivieron las que le dan rostro al desastre y nos acercan a las historias de vida.
Eso ocurre no solo con las tragedias naturales, también sucede con las guerras. En la........
