Tras la incursión en Venezuela, la presión llega a México
Investigador asociado en el Centro Internacional de Ética Aplicada y Asuntos Públicos (ICAEPA) en Sheffield, Reino Unido.
Venezuela representa el extremo más burdo del espectro: un desafío abierto respondido con fuerza militar. México, en cambio, ocupa un lugar mucho más peligroso en la imaginación estratégica de Washington. No es un Estado fallido, ni un paria, ni una economía colapsada. Es, por el contrario, un gobierno posneoliberal funcional, popular y con resultados materiales, que además conserva una clara hegemonía electoral. Precisamente por eso México no enfrenta un escenario venezolano, sino algo más cercano a un escenario chileno administrado: no tanques en las calles, sino presión económica sostenida, interferencia política y un estrechamiento gradual de los márgenes de soberanía hasta que el proyecto se desgaste o se vea obligado a vaciarse de su contenido.
Este contexto otorga un nuevo significado a lo ocurrido semanas antes, el 6 de diciembre, cuando el movimiento MORENA llenó el Zócalo de la Ciudad de México y las calles aledañas más allá de su capacidad. Cerca de 600.000 personas acudieron para celebrar el séptimo aniversario de la Cuarta Transformación, iniciada con la elección de Andrés Manuel López Obrador en 2018 y consolidada con su sucesora, la presidenta Claudia Sheinbaum. En su discurso, la presidenta situó el proyecto en una clave histórica, y afirmó que así como en el siglo XIX se separaron la Iglesia y el Estado, la tarea definitoria de nuestra época era la separación del poder económico y el poder político: una acusación directa al orden neoliberal que dejó a México más pobre, más desigual, más violento y menos soberano.
El simbolismo es tan importante como las cifras. Una jefa de Estado judía, mujer y abiertamente pro-Palestina, que gobierna México con competencia técnica, legitimidad masiva y violencia a la baja, contradice frontalmente el relato de la derecha global según el cual la redistribución genera caos, el feminismo debilita a los Estados o la solidaridad con Palestina es políticamente suicida. México no solo resiste al neoliberalismo: demuestra........© El Salto
