Colombia: crónica de una intervención anunciada
Investigador asociado en el Centro Internacional de Ética Aplicada y Asuntos Públicos (ICAEPA) en Sheffield, Reino Unido.
“La única diferencia entre la muerte y las malas noticias es que la muerte no empeora”. En Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez, el horror no reside en el asesinato sino en su anuncio. La violencia se anticipa, se comenta, se normaliza y se transforma lentamente en destino. Todos saben lo que va a pasar; nadie lo detiene. Cuando ocurre, ya no parece una decisión sino el cumplimiento de un guion aceptado colectivamente.
Esa lógica estructura cada vez más la forma en que el poder estadounidense se ejerce sobre América Latina bajo Donald Trump. La intervención ya no necesita materializarse para ser eficaz. Funciona como amenaza, como ensayo, como condición previa. Descertificaciones, sanciones, retiro de visas, amenazas arancelarias, acusaciones públicas de criminalidad y referencias explícitas a la fuerza militar se convierten en instrumentos de disciplina. La violencia no necesita ejecutarse si su anuncio ya ordena el comportamiento. La política exterior se convierte así en una crónica escrita de antemano.
Es en ese marco que Colombia bajo el presidente Gustavo Petro resulta intolerable para el imaginario conservador de Washington. Petro no es simplemente un gobernante de izquierda con un programa redistributivo; representa una negativa estructural a tres pilares que durante décadas han sostenido la influencia estadounidense en la región: el extractivismo fósil, la prohibición militarizada de las drogas y la subordinación geopolítica. Colombia no es un caso marginal ni un actor irrelevante. Durante más de medio siglo fue el aliado modelo de Estados Unidos en Sudamérica, el laboratorio de la contrainsurgencia, el mayor receptor de ayuda militar en la región y el socio más disciplinado en la guerra global contra las drogas. Si Colombia se sale del libreto, el libreto mismo pierde autoridad.
La base del proyecto de Petro es económica, pero no en el sentido........
