Ayuso deduce que el topo del ático salió de su consejería de Economía: de los nervios iniciales al señalamiento
El hermetismo y la solidez de los que ha presumido el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso afrontan su trance más amargo. Lo que empezó como una maniobra patrimonial ejecutada bajo un estricto sigilo se ha transformado en un laberinto político e institucional de incierta salida.
La revelación de la compra de una residencia de lujo por 6,3 millones de euros en el céntrico distrito madrileño de Chamberí —articulada al margen del control ordinario de la Asamblea y del Consejo de Gobierno— ha sumido a la cúpula madrileña en un estado de nerviosismo sin precedentes, mutando la seguridad inicial en un cruce de reproches y señalamientos internos.
Del hermetismo inicial al pánico: la sombra de una filtración interna
La filtración a El País a finales de julio desarticuló la estrategia del Ejecutivo regional. La operación, conocida por una camarilla reducida a la mínima expresión —encabezada por la propia presidenta; su jefe de gabinete, Miguel Ángel Rodríguez; el consejero de Presidencia, Miguel Ángel García Martín; y la titular de Economía, Empleo y Hacienda, Rocío Albert López-Ibor—, quedó expuesta antes de que el equipo gubernamental pudiera articular un relato público coherente.
En las últimas horas, la hipótesis del fuego amigo se ha consolidado en la Real Casa de Correos. Las miradas apuntan con insistencia hacia el departamento de Economía. Según informaciones reveladas por el periodista........
