La Armada se prepara para liderar la fuerza OTAN antiminas y reforzar la custodia de cables submarinos
La Armada se prepara para liderar la fuerza OTAN antiminas y reforzar la custodia de cables submarinos
Entra en su fase final de construcción el buque de asistencia a submarinos Poseidón, que multiplicará la capacidad de rastrear el fondo del mar
Maniobra de lanzamiento al mar del dron Pluto desde el cazaminas Turia. / Mario F Portillo
Durante el primer semestre de 2027, la Armada liderará la Fuerza de Medidas Contra Minas de la OTAN en el Mediterráneo. Y ese mandato le llegará en plena multiplicación de su capacidad de detección y neutralización de amenazas en un nuevo buque de acción marítima.
Con las tecnologías que está incorporando, la Armada pasará a poder ver y actuar en el fondo marino a hasta 3.000 metros de profundidad y, en un futuro, hasta 6.000. Actualmente, la frontera operativa de sus robots está a entre 200 y 300 metros de profundidad, y la de sus buzos humanos a 114.
Es una multiplicación exponencial de capacidad cuando en el mundo arrecia la amenaza naval en dos direcciones: el sabotaje a infraestructuras críticas submarinas y la denegación del mar con minas. Ambas son secuela de dos conflictos: la primera amenaza, por la guerra de Ucrania; la segunda, por la guerra de Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz.
Ataque barato, daños caros
Crece el relieve estratégico de lo que los marinos llaman “intervención subacuática” y de la I Escuadrilla de Cazaminas. Estos días, en la costa malagueña, tiene desplegados dos, el Turia y el Duero, y un equipo de buceadores dentro de sus operaciones de presencia, vigilancia y disuasión. El buceador es el recurso último cuando el robot no acierta a colocar el explosivo que debe detonar una mina para dejar camino libre a la navegación.
Tres integrantes de la Armada observan los trabajos de un dron de localización desde la borda de su barco. / Mario F Portillo
Los cazaminas se convierten en la vanguardia de los grupos de escolta de los portaviones. No navegan tan rápido como esos gigantes, ni como las fragatas que les dan protección; su trabajo es lento, por eso han de desplegarse en una “operación precursora” días antes que llegue el grupo de combate, abrir un camino seguro para evitar que una trampa explositva destruya plataformas de cientos de millones de euros y con muchas vidas a bordo.
La mina “es una arma muy barata que causa un impacto estratégico muy alto”, explica Javier Molina, capitán de corbeta, alicantino al........
