El olor a napalm por la mañana
El olor a napalm por la mañana
Cada escándalo prometía ser definitivo o cada revelación, el principio del fin de alguien. La política avanza de crisis en crisis y la batalla decisiva jamás llega
Hay frases que explican mejor una época que muchos ensayos. Ocurre con el «he visto cosas que vosotros no creeríais» de Blade Runner o con el monólogo del coronel Kilgore sobre el olor a napalm en Apocalypse Now. Este último no solo por la fuerza de la imagen, sino por lo que revela sobre quienes terminan acostumbrándose a vivir en guerra. Algo de todo eso se ha instalado en la política española.
Llevamos años escuchando que el país se encuentra ante una situación excepcional. Que el rival no es simplemente un adversario político, que su simple existencia es una amenaza permanente para la supervivencia de nuestra democracia. Que cualquier instrumento es legítimo porque lo que está en juego es demasiado importante. Y cuando uno acepta esa lógica, todo lo demás pasa a segundo plano.
Los procedimientos administrativos pasan a ser sospechosos, las investigaciones........
