Todos estamos en riesgo
Colombia no recordaba un deterioro tan acelerado de la seguridad ciudadana y del orden público, o al menos no uno comparable sino con sus momentos más críticos. La sensación de desprotección dejó de ser una percepción aislada para convertirse en una realidad cotidiana: hoy el ciudadano sale a la calle con miedo, sin saber si regresará a casa víctima de un atraco, una extorsión o una bala perdida. La llamada Paz total prometía abrir un nuevo camino para la reconciliación nacional. Yo siempre hablé en que lo que debía trabajarse es por una paz integral donde la construcción de la paz girará cobijada por el Estado de Derecho. Sin embargo, hoy su balance resulta inquietante: no hay acuerdos sólidos, no hay desmovilizaciones efectivas, no hay reincorporación real a la democracia y, en cambio, sí hay expansión territorial de grupos armados, fortalecimiento de economías criminales y una creciente sensación de vacío institucional........
