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Toga sonriente

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15.10.2026

En los últimos días hemos presenciado una desconcertante defensa de las sonrisas, las anécdotas y los momentos de distensión entre magistrados de la Jurisdicción Especial para la Paz y antiguos comandantes de las Farc.

La magistrada Julieta Lemaitre explicó que le produjo gracia escuchar a Rodrigo Londoño recordar cómo, durante su infancia, se escondía para leer a José María Vargas Vila. También atribuyó otras risas a reacciones espontáneas que, sostenía, no tenían por qué haberse conocido. Sin embargo, la discusión no concierne al sentido del humor de una magistrada o a cómo nos enteramos. Concierne a la dignidad de la justicia. ¿Puede un tribunal encargado de juzgar atrocidades proyectar una atmósfera de familiaridad simpática con quienes comparecen ante él?

Y es que la historia ofrece contrastes monumentales. En Núremberg, Geoffrey Lawrence presidió el tribunal que juzgó a los principales jerarcas nazis. Frente a él compareció Hermann Göring, acostumbrado durante años a ejercer un poder aterrador. Cuando pretendió convertir su declaración inicial en una intervención política, Lawrence lo interrumpió, sin titubeo. Cuando........

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