Se mueve el tablero
La política casi nunca avanza en línea recta. A veces se mueve en un sutil oleaje y otras, en sacudidas estrepitosas.
La posible caída del régimen de Nicolás Maduro es una de esas sacudidas que, aunque ocurran fuera del país, terminan sintiéndose con fuerza volcánica dentro de Colombia, justo cuando estamos entrando en una campaña electoral decisiva. No porque los venezolanos voten aquí, sino porque Venezuela, para los colombianos, no es un tema lejano. Es frontera, es migración, es comercio, es seguridad, es epifanía. Es experiencia cotidiana. Por eso, cada vez que algo grande pasa en Caracas, la política colombiana se desacomoda.
El primer efecto es sencillo de explicar. Durante años, el chavismo fue una discusión de esas incómodas que muchos preferían manejar con cautela. Algunos, valientemente, lo denunciaban abiertamente, otros lo explicaban con todo tipo de justificaciones jurídicas, geopolíticas, institucionalistas; algunos simplemente lo esquivaban. La posibilidad real de un desenlace cambia todo. Ya no se habla de posturas teóricas ni de afinidades........© El Nuevo Siglo Bogotá
