De la revolución a la reunificación
El desmoronamiento por inercia del régimen cubano era inevitable. Se ha ido cayendo a pedazos, de la misma forma lastimosa en que se desploman sus casas, su infraestructura y sus teatros -físicos e ideológicos-, hasta dejar de ser una especulación para convertirse en la certeza previsible que comparten hoy los analistas internacionales más autorizados. Se trata de una convicción que alcanza inclusive a la misma izquierda latinoamericana, la cual ha optado por callar ante la contundencia inapelable del fracaso de un experimento fallido desde el principio.
Lo que presenciamos es el colapso por agotamiento físico de un sistema incapaz de generar vida propia, condenado a depender del oxígeno ajeno. Tras el desvanecimiento de la Unión Soviética y el auxilio del Pacto de Varsovia, fue el subsidio del chavismo el que estiró una agonía que hoy termina. Bastó la captura de Nicolás Maduro, discípulo obsecuente impuesto por la dirigencia cubana, para que la isla quedara en una orfandad absoluta, revelando la triste realidad de la herencia castrista.
Resulta asombroso constatar que, tras recibir........
