Prensa y emociones
Escribir en tiempos de polarización exige algo más que opinión: exige sensatez. Vivimos días en los que la rabia, la animadversión y el ánimo belicoso se cuelan con facilidad en titulares, columnas y comentarios. Como si escribir desde la herida diera más alcance, más clics o más poder.
Cuando la emoción desbordada dirige la pluma, la comprensión se pierde y el periodismo se empobrece. No, la objetividad absoluta no existe. Pretenderlo sería ingenuo. Pero eso no significa que todo valga. Siguiendo al pensador contemporáneo Ken Wilber, los hechos pueden ser observados desde una mirada cuádruple: lo individual y lo colectivo, lo subjetivo y lo objetivo.
Reconocer esta complejidad no debilita la verdad; la enriquece y la........
