Estado de bienestar y gobernabilidad: ¿Cómo transformar sin decepcionar?
El bienestar no es solo técnica; es relato y gobernabilidad. Frente al avance de la ultraderecha y al agotamiento de las promesas maximalistas, la centroizquierda enfrenta una tarea urgente.
Una de las paradojas más persistentes del Chile contemporáneo es que, siendo un país de renta media con instituciones relativamente sólidas y una estructura fiscal razonable, seguimos atrapados entre dos extremos que no resuelven lo esencial. Por un lado, el asistencialismo inmediato, que alivia sin proyectar y, por otro, recetas liberales que prometen libertad, pero sin protección alguna. Entre ambos polos se posterga la conversación de fondo: cómo construir un Estado de bienestar moderno, realista y capaz de generar mayorías duraderas.
Chile no puede seguir oscilando entre la precariedad cotidiana y promesas vacías. Se requiere un proyecto capaz de ofrecer protección hoy con clara proyección hacia el futuro. Proteger para avanzar, y no avanzar dejando a las personas a su merced.
Un Estado de bienestar del siglo XXI no es sinónimo de un Estado sobredimensionado ni de gasto descontrolado. Tampoco es un catálogo de derechos declarativos sin respaldo institucional. Desde una mirada socialdemócrata, el bienestar es un entramado de políticas que reducen el riesgo vital: ingresos suficientes, servicios públicos que respondan a tiempo, protección frente a la enfermedad, la vejez o el desempleo. No como fin en sí mismo, sino como condición de la libertad real.
En sociedades de renta media como la chilena, el bienestar debe construirse de manera gradual, fiscalmente responsable y con legitimidad democrática. No se elimina el mercado, se lo regula; no se reemplaza la iniciativa individual, se la sostiene; no se promete todo de inmediato, pero se cumple con los compromisos. Tal es la diferencia entre un proyecto creíble y una ilusión pasajera.
El avance de la derecha conservadora en Chile y en otras democracias no se explica solo por discursos ideológicos. Se alimenta de un malestar concreto: salarios que no alcanzan, empleos inestables, miedo a perder la vivienda, inseguridad en los trayectos diarios, servicios........© el mostrador
