Ser Presidente de todos los chilenos
Todos pueden llegar a ser Presidentes. Muy pocos llegan a ser estadistas. La diferencia nunca la determina el poder que recibieron, sino la grandeza —o la pequeñez— con que decidieron ejercerlo.
“El precio de la grandeza es la responsabilidad”. La frase de Winston Churchill resume mejor que muchos tratados lo que significa ejercer la Presidencia de un país.
No existe responsabilidad pública mayor.
La Constitución enumera cuidadosamente las atribuciones del Presidente de la República. Lo declara Jefe del Estado y le confía la conducción superior de la nación dentro del marco de la Constitución y las leyes, pero ninguna norma jurídica alcanza a describir la verdadera naturaleza de esa magistratura.
Un Presidente no es un gerente. Un país no es una empresa. La democracia tampoco es un mercado donde los ciudadanos adquieren un programa electoral como quien compra un producto y espera su entrega. La política pertenece a un orden superior. Trabaja con la libertad humana, con la justicia, con la historia, con la memoria colectiva y con la esperanza de generaciones que todavía no nacen.
Ser Presidente significa aceptar que, durante un tiempo breve, se personifica institucionalmente el bien común.
Hasta el día de la elección fue legítimamente el líder de una corriente política. Desde el instante en que presta juramento deja de representar una parte para representar a la nación........
