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La política mugrosa

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08.09.2026

Me imagino que el Gobierno habrá sacado algunos aprendizajes de esta visita incómoda que le dejó saldo en contra al Presidente Kast. En primer lugar, este tipo de organizaciones extremas suelen ser plataformas de quienes están en la oposición y aspiran al poder.

Javier Milei es un personaje que cada día genera más dudas respecto de su salud mental. El miércoles pasado, en Las Condes, se subió al escenario del llamado Foro Madrid frente a un pequeño grupo de ultraderechistas –el salón ni siquiera estaba a la mitad–, los que parecieron de inmediato entrar en una especie de trance, de delirio colectivo. Una escena surrealista, lo más parecida a esas sectas que en varios momentos de la historia indujeron suicidios masivos –como el impulsado por Jim Jones en 1975 en Guyana, cuando más de 900 personas se quitaron la vida– bajo la manipulación psicológica, coerción o el control ideológico extremo de un líder… carismático. Que no es el caso de Milei.

El presidente de Argentina tuvo una especie de brote psicótico plagado de incoherencias, aberraciones –como burlarse de las víctimas de violaciones de los derechos humanos–, errores básicos –Allende era socialista, Javier, no comunista–, descalificaciones e insultos groseros hacia la política y políticos chilenos. Nos vino a insultar a domicilio y, lo que es peor, avalado por un grupo de fanáticos –republicanos y libertarios– que se peleaban por quién gritaba las peores barbaridades.

Claro que La Moneda se dio cuenta algo tarde de que el espectáculo de extrema derecha que organizó el ultra Santiago Abascal –que ni siquiera vino– habría tenido cierta........

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