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El poder que abandonaron

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27.12.2025

La derecha dura no apareció por mérito propio. Apareció porque alguien dejó la puerta abierta. Cuando el Estado no ejerce autoridad, alguien promete imponerla. Cuando quienes gobiernan dudan, otros avanzan sin dudar. La política no tolera el vacío. Y la izquierda chilena lo dejó crecer.

La izquierda y la centroizquierda chilena no fueron derrotadas: abdicaron. Abandonaron el poder real mientras seguían ocupando cargos, renunciaron a la autoridad mientras hablaban de Estado y dejaron de gobernar mucho antes de perder las elecciones. Lo hicieron de manera gradual, casi imperceptible, convencidas de que el país podía sostenerse solo mientras ellas administraban símbolos, relatos y buenas intenciones.

La Democracia Cristiana fue la primera en soltar el timón. Temió al conflicto, evitó la decisión y confundió la moderación con la irrelevancia. Eligió no incomodar a nadie y terminó sin incomodar a nadie, es decir, sin importar. El Partido Socialista y el PPD, que alguna vez entendieron que gobernar era ejercer poder con responsabilidad, se replegaron en la nostalgia de sus propios aciertos. Administraron cargos, equilibrios internos y memorias gloriosas, mientras el país real cambiaba sin pedir permiso. El Partido Radical se diluyó en la supervivencia mínima, renunciando a cualquier pretensión de conducción.

Luego vino la supuesta renovación. El Frente Amplio, Revolución Democrática, Convergencia Social, Comunes y su constelación de aliados llegaron con la promesa de hacer política de otra manera. Lo que hizo, en la........

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