Educación, la gran relegada en el debate político chileno
El debate político chileno se articula en torno a la exaltación de públicos previamente definidos, más interesados en recibir información que confirme sus creencias que en analizar los problemas en profundidad. El debate educacional no escapa a esta lógica.
El lado A: hace algunos días, un hilo en la red social X (antes Twitter) afirmaba: “De los 18.000 estudiantes con el 10% de mejores puntajes, el 50,5% asiste a 1.682 establecimientos públicos y el 49,5% a 426 establecimientos particulares. La educación pública aporta la mitad de los mejores puntajes del país”. Esta afirmación amerita varias precisiones.
Primero, es necesario distinguir conceptos. La educación financiada por el Estado incluye tanto establecimientos públicos como particulares subvencionados. Estos últimos cumplen un rol público (por tanto, podría denominarse “educación pública”), pero no pueden ser considerados “establecimientos públicos”, dado que su propiedad es privada.
Segundo, se omite un dato crucial: los estudiantes que rinden la PAES, provenientes de la educación con subvención estatal, son aproximadamente nueve veces más que aquellos de establecimientos sin subvención. Esta proporción cambia radicalmente la interpretación del mensaje.
Lo que se presenta como una lectura optimista –“la mitad de los mejores puntajes proviene de la educación subvencionada”– se transforma, al incorporar el denominador, en una conclusión preocupante: “Las probabilidades de alcanzar los mejores resultados son significativamente menores para quienes provienen de la educación subvencionada”. Esta omisión no parece inocente, pues busca atenuar la presión política sobre el desempeño de la educación escolar con financiamiento público.
Tercero, el mensaje fue amplificado por figuras políticas del oficialismo y comunicadores sociales relevantes, incluido el Presidente de la República. A mi........

Toi Staff
Sabine Sterk
Gideon Levy
Mark Travers Ph.d
Waka Ikeda
Tarik Cyril Amar
Grant Arthur Gochin