La Mojana no necesita más diagnósticos
La Mojana es una de las regiones ecológicamente más importantes de Colombia. No solo alberga un mosaico de humedales, caños y ciénagas con enorme biodiversidad, sino que constituye la principal válvula de regulación hidráulica del Caribe interior. Durante décadas, el país ha estudiado su deterioro, ha entendido las causas y ha diseñado las intervenciones necesarias para recuperar su funcionalidad ecológica y territorial. Sin embargo, pese a que existen recursos asignados, consensos técnicos y una ruta institucional definida, la intervención hidrologica y ambiental sigue sin comenzar. El problema ya no es conceptual: es la incapacidad del Estado para ejecutar.
La Mojana es una de las regiones ecológicamente más importantes de Colombia. No solo alberga un mosaico de humedales, caños y ciénagas con enorme biodiversidad, sino que constituye la principal válvula de regulación hidráulica del Caribe interior. Durante décadas, el país ha estudiado su deterioro, ha entendido las causas y ha diseñado las intervenciones necesarias para recuperar su funcionalidad ecológica y territorial. Sin embargo, pese a que existen recursos asignados, consensos técnicos y una ruta institucional definida, la intervención hidrologica y ambiental sigue sin comenzar. El problema ya no es conceptual: es la incapacidad del Estado para ejecutar. Un problema complejo con una visión técnica ya consolidada La Mojana no es un territorio inundado: es un sistema hídrico que dejó de funcionar. Su identidad histórica fue la de un gran amortiguador natural de las aguas provenientes del Magdalena, Cauca y San Jorge. Esa función permitió, durante siglos, ciclos productivos estables, pesca y agricultura, además de un equilibrio ecológico que daba sentido a la vida social y económica de la región. Lo que hoy se llama “problema de La Mojana” no es el exceso de agua, ni las lluvias. Es la ruptura de un entramado ecológico y territorial que ya no cumple su rol. La desconexión de los caños, la degradación de humedales, la ocupación de zonas inundables y las intervenciones a lo largo del cauce del río Cauca transformaron un sistema que debe dejar fluir en uno que retiene, que se autodestruye. Este diagnóstico es inequívoco y ampliamente respaldado. Estudios hidrológicos, ambientales y socioeconómicos desarrollados durante más de una década convergen en una premisa esencial: La Mojana no puede ser........
