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Schadenfreude, las alegrías chavistas con el drama migratorio

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04.10.2021

¿Hay alguien más feliz que Nicolás Maduro con el debate desatado en Chile a propósito de la migración descontrolada? Difícil. Su adjunta, Delcy Rodríguez, rebosa de alegría cuando habla de esto con la prensa. Y parece obvio. Así es el deleite con el sufrimiento ajeno, con esa nefasta idea de provocar daño. Es el goce tétrico de cuando se pone en duros aprietos a alguien sin motivos aparentes. Muchas disciplinas estudian este fenómeno y para ello han recogido el término de origen alemán Schadenfreude. Schopenhauer lo definió como sentimiento diabólico.

El alborozo de la cúpula venezolana con la tragedia de sus conciudadanos por el mundo se remite a ese exultante Fidel Castro, cuando desató la llamada crisis de los marielitos en un ya lejano 1980, que significó la expulsión de cientos de miles de personas hacia Miami. “Pin pon fuera, abajo la gusanera”, rezaba el grandilocuente slogan de una operación percibida como una victoria revolucionaria. Deshacerse de opositores al régimen (“escoria”, en el lenguaje fidelista), y provocar el mayor daño posible a quien se tiene por enemigo, fue uno de los pasatiempos favoritos de aquel tiranuelo. En Nicaragua se observa lo mismo. Más de 42 mil personas han huido estos últimos meses. Schadenfreude.

En tal cuadro, el éxodo venezolano merece una breve atención. Por ejemplo, que por sus dimensiones ya supera al sirio, alcanzando ocho millones de personas desesperadas en pos de tranquilidad y mejores expectativas de vida, sin contar las gravísimas crisis humanitarias provocadas en Colombia, Perú y Chile, algo menores en Ecuador, Panamá y Uruguay, y más acotadas (geográficamente) en Brasil.

El impacto de tales éxodos bíblicos en los países receptores, o en aquellos envueltos fortuitamente,........

© El Líbero


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