El espantajo que permitimos
El mundo que conocimos y moldeamos durante 80 años se acabó, y nosotros ayudamos a su destrucción. Las normas, el derecho y la cooperación colectiva pasaron a un segundo plano, mientras la fuerza, la creciente anarquía y la incertidumbre ocupan ese vacío.
El retiro de Estados Unidos de 66 entidades multilaterales es un golpe final. Ese país no es sólo la principal potencia militar, tanto tecnológica como financieramente (US$ 900 mil millones de gasto contra US$ 314 mil millones de China), sino que es el único actor con alcance político global. La economía norteamericana, por sí sola, representa casi un 27% del producto mundial. Salirse de estos organismos (muchos de los cuales ayudaron a crear) implica su debilitamiento; limita el alcance de sus decisiones; divide a los que permanecen. Washington pierde influencia ante las reglas que se aprueben a futuro, y los países que siguen deberán asumir las cuotas norteamericanas (entre US$ 8 y US$ 10 mil millones) así como emprender urgentes ajustes de gasto.
En términos comparativos, hacia 1920 -cuando EE.UU. se restó de la Sociedad de Naciones y no ratificó el Tratado de Versalles- el producto norteamericano equivalía a un 24% del global. Menos de lo que ese país pesa hoy. Poco después, Costa Rica y Brasil abandonaron la Sociedad.
A todos nos cabe alguna responsabilidad por el fracaso del sistema multilateral. Durante décadas no detuvimos su decadencia y contemplamos cómo los organismos se alejaban del objetivo para el que fueron creados. Salvo excepciones, resistimos hacernos corresponsables de su financiamiento, y se lo endosamos al mundo desarrollado, principalmente a EE.UU. Convertimos a muchas entidades en cajas pagadoras de lealtades políticas. Postergamos las reformas para estar bien con todos. Armamos un “lenguaje acordado” que lo repetimos en organismos o resoluciones duplicadas. En resumen, somos corresponsables de no haber sabido poner fin a la fiesta. Ahora es tarde.
No nos corresponde, creo, imitar irracionalmente a los norteamericanos sino hacer un ejercicio responsable que determine dónde deben........© El Líbero
