Bregar el quehacer habitual; rehacer el trabajo virtuoso
Somos gentes de faena, ya no únicamente para alimentarnos, también lo necesitamos como medicina. Que el trabajo sea una parte vital de la dignidad existencial de todo ser humano, es nuestro modo de realizarnos, dando sustento al pan de nuestros sudores, además de cultivarse a sí mismo. Rehacer el trabajo decente, es también dar desarrollo social, para poder amar la vida e intimar con el más recóndito secreto viviente. Dicho esto, se entiende que la desocupación y la precariedad laboral se transformen en sufrimiento, en un ocio forzado o en un vicio impuesto, con consecuencias trágicas colectivas. De ahí, la importancia de que los gobiernos, los empleadores y los trabajadores, deban actuar globalmente para crear lugares de labor más seguros, saludables y justos para todos.
Ciertamente, nos hemos globalizado, pero aún no disfrutamos de este sumatorio de fuerzas, que han de armonizarse en todo el mundo, a fin de que el trabajo moldee profundamente........
