Constituciones y religión
Dejemos quieto a Dios
No cabe duda de que, en muchas cosas, Colombia es un país singular. Prueba de ello es que en pleno siglo XXI estamos enfrascados en un debate, con apasionamientos de lado y lado, sobre cuestiones religiosas que creíamos superadas hace tiempo. Era lo que nos faltaba. En el siglo XIX, solo una de las tantas confrontaciones armadas tuvo algún componente religioso: la llamada Guerra de los Supremos en 1840. Esta vez comienzo por el final, tomando el pensamiento ya expuesto por Hernando Gómez Buendía. En contra de la repetida y generalizada idea, la Constitución del 91 en ninguna parte dice que este sea un Estado laico. Estableció la libertad de cultos que, por cierto, ya aparecía en la reforma constitucional de 1936.
La única de todas nuestras constituciones que separó claramente la iglesia y el Estado, como la ha recordado Oscar Alarcón, fue la de los liberales de Rionegro de 1863, borrada de un plumazo por el “regenerador” Núñez. En el artículo 1º no se invocó a Dios; se limitó a resaltar la formación de una Nación “libre, soberana e independiente”. Fue la Constitución de las libertades y del régimen federal, que además........
