Radicalización de Morena
Son los tiempos electorales, dirían unos. Son los tiempos políticos, dirían otros. Son todos los tiempos juntos y mezclados, dirían los sabios. El hecho es que las elecciones de junio del 2027 serán un reto mayúsculo para Morena. Está obligado a refrendar su mayoría calificada en el Congreso, por las buenas o las malas. No refrendar significará una derrota política para la presidenta, incluso aunque retenga la mayoría simple en el Congreso. Ahí terminaría la racha morenista de reformas constitucionales inconsultas.
Los tiempos políticos también están en un proceso de reformulación. Al parecer terminaron los tiempos de la “cabeza fría”, y se van a sustituir por la ingrata cara de las posturas ideológicas más recias y tajantes. ¿A qué se atribuye este cambio de estrategia política, con la consecuente adopción de posturas confrontativas por parte de la presidenta?
Posiblemente a una idea con consecuencias de que a Trump se le está acabando el tiempo de su “presidencia imperial” porque las elecciones de noviembre de este año le serán desfavorables. Se ha de estar calculando que perderá el control sobre, por la menos, la Camára de Representantes, y posiblemente también el Senado.
La presencia de Sheinbaum en Barcelona fue el banderazo del vuelco en la actitud y la conducta presidencial hacia Estados Unidos. Sus primeras palabras, al regresar a México, fueron: “La derecha es odio”. Con esas cuatro palabras resumió el aprendizaje que recibió en Barcelona.
Lo cierto es que su postura ofrecida en el foro sobre la defensa de la democracia fue para defender a Cuba, siendo un país gobernado por una élite cívico-militar que es todo menos democrática. Y después vino la consabida exposición, cuan arqueóloga, sobre Huitzilopochtli y otras deidades para la ilustración histórica de la concurrencia. Realmente fue delirante la presentación de la representante de México.
Se le olvidó mencionar, por cierto, que estaba operando políticamente para terminar de colonizar el órgano electoral máximo de........
