El diálogo libre fortalece la democracia
Hay momentos en la vida pública de un país en los que vale la pena detenerse y preguntarnos hacia dónde vamos. Este es uno de ellos. Porque cuando un gobierno deja de responder a las críticas y comienza a buscar la manera de controlarlas, el problema ya no es únicamente político. El problema es democrático.
La libertad de expresión no depende de la voluntad de quien ocupa el poder ni puede condicionarse a que las opiniones resulten cómodas para quienes gobiernan. Es un derecho de cada mexicana y de cada mexicano. Así de simple.
Por eso preocupa profundamente que Morena insista, una y otra vez, en construir un ambiente donde la crítica se vea como un ataque y quien piensa distinto sea señalado como enemigo. Esa lógica no fortalece al país. Al contrario, lo divide, lo empobrece y termina debilitando a las instituciones que durante décadas hemos construido entre todas y todos.
Ningún gobierno autoritario comienza cerrando periódicos de un día para otro. Antes sucede algo más sutil: se desacredita a periodistas, se descalifica a quienes cuestionan al poder, se instaura la burla, se ataca en redes y se intenta sembrar la idea de que sólo existe una versión válida de los hechos. Poco a poco se normaliza la presión sobre quienes opinan diferente hasta que el silencio empieza a ser una opción más segura y viable que........
