Son igualitos
Eran las 6 y 58 horas de este jueves, y mi teléfono empezó a timbrar. Me cepillaba los dientes. Sequé, cepillo, manos y boca, y seguía bailando el móvil en mi mesita de noche.
Me acerqué a él y observé la pantalla. Era un número desconocido y sí, lo reconozco, no utilicé inteligencia artificial. Caray, ¿qué me quieren vender a esta hora?, respondí molesto.
Entre las compañías de telecomunicaciones y los bancos ya me traen asoleado con esas voces robóticas, que leen un texto, donde te ofrecen cambiarte de compañía, conservando de número, o una tarjeta de crédito.
He perdido la batalla. Por más que bloqueo esos teléfonos y uso algunas Apps (que supuestamente me alertan), caigo constantemente. Confieso que en casa se burlan........
