Democracia en retroceso
El 21 de abril, la mayoría oficialista en la Cámara de Diputados impuso a tres personas consejeras del Instituto Nacional Electoral sin el respaldo de la oposición y tras un proceso opaco, en un capítulo más de la cruzada contra los contrapesos institucionales.
Desde 2019, organismos autónomos y poderes han sido debilitados o eliminados. El Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, la Suprema Corte y el Instituto Federal de Telecomunicaciones son apenas los ejemplos más visibles, entre muchos otros que resultaban incómodos al poder. En un país sin contrapesos, transparencia y rendición de cuentas, la democracia está retrocediendo.
De acuerdo con la investigadora Azul Aguiar, el expresidente López Obrador lanzó ataques contra otros poderes y organismos autónomos en la mitad de las conferencias mañaneras de su sexenio. Pronto, los dichos se materializaron en amenazas tangibles.
El llamado “Plan A” de su reforma electoral proponía desaparecer el INE, suprimir el financiamiento público y eliminar la representación proporcional. No prosperó, pero sentó un precedente. En marzo, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó su propia iniciativa bajo la misma lógica.
La propuesta eliminaba senadores de representación proporcional, reducía el financiamiento a partidos y recortaba espacios en radio y televisión. Todo ello sin un proceso amplio de deliberación, como sí ocurrió con las reformas de 2007 y 2014. La iniciativa original fue rechazada con el voto en contra de sus propios aliados.
En lugar de atender lo urgente, seguimos dando pasos hacia atrás. México tiene una de las tasas de participación electoral más bajas de América Latina. En la elección de 2024 votó apenas el 61% del padrón, muy por debajo de países como Uruguay (89%), Chile (85%) y Ecuador (83%). El dato más preocupante llegó con la elección judicial de 2025, cuando solo el 13% definió quiénes ocuparían los cargos de personas juzgadoras del país.
Desde Movimiento Ciudadano presentamos una iniciativa integral que pone a la ciudadanía en el centro con la obligatoriedad del voto, sufragio desde los 16 años y mecanismos para evitar la injerencia del crimen organizado. De ello hablamos el pasado 17 de abril en Torreón como parte del proyecto La Fuerza de las Ideas, organizado por el Instituto de Capacitación y Concertación Ciudadana que dirige Martha Tagle, donde tuve la oportunidad de moderar un panel con voces brillantes que alzan la voz por la democracia desde la academia. Ahí coincidimos en que el futuro se construye con más participación, no con mayor control sobre las instituciones.
No todo son malas noticias. Los “Planes A” del Ejecutivo se quedaron en el tintero. Las mujeres ocupamos hoy más espacios de decisión. Y según el Latinobarómetro, el 75% considera que la democracia es el mejor sistema de gobierno. Sin embargo, el camino no es la imposición de consejerías afines al poder. A México le costó décadas construir instituciones electorales confiables, pero perderlas es más fácil de lo que parece.
POR ANAYELI MUÑOZ MORENO
Diputada federal y Coordinadora Nacional de Mujeres de Movimiento Ciudadano
