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“Se hace camino al andar”

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La historia de Guillermo Prieto y del Correo en México es apasionante. Periodista, poeta, exministro de Hacienda y Administrador General de Correos en 1856. Hizo que el correo fuera la columna vertebral del Estado mexicano, entendió lo esencial: el correo se construye caminándolo.

Impulsó cambios que marcaron el rumbo de lo que fue forjándose como el Servicio Postal Mexicano.

Como la canción de Joan Manuel Serrat “se hace camino al andar”, Guillermo Prieto recorrió durante 83 días rutas inciertas, atravesó territorios, visitó ciudades como Tlalnepantla, Cuautitlán, Querétaro, San Miguel de Allende, Guanajuato, Celaya, Irapuato y Guadalajara, y en cada punto levantó un informe. Porque como ha demostrado la Transformación, el verdadero trabajo se hace en territorio, no en el escritorio.

Ese recorrido le dio una visión completa de aquel país: sus caminos, sus tiempos, sus distancias, las condiciones del servicio y, sobre todo, la experiencia de quienes lo hacían posible cada día. Se acercó, como siempre debe hacerse, a las y los trabajadores postales, conoció su labor y entendió sus necesidades.

Gracias a toda la información que fue recabando, se elaboraron las guías de postas, hostas, documentos que ordenaron rutas y dieron certeza al servicio. Se construyeron con inteligencia colectiva: integraron datos de la Sociedad de Estadística, de los Ministerios de Guerra y Fomento y de quienes conocían el territorio desde la práctica. El correo tomó forma como una red viva que conectaba al país.

El 15 de julio de 1856 nace el Reglamento de Correos en el Diario Oficial de la Federación, se establecieron reglas claras para fortalecer la operación: control de estampillas, reconocidas como valores un mes después de esa publicación; resguardo de materiales; correcta rotulación y certeza en cada envío. Así, se fue forjando la confianza en el correo: con una metodología clara, ordenada y precisa.

También se avanzó en la organización del trabajo de las y los carteros, se definieron horarios, responsabilidades para asegurar que cada pieza llegara a su destino. Desde entonces, el despacho expedito se volvió principio: eficiencia, responsabilidad y compromiso con quien espera una carta.

Ese legado sigue presente. En cada ruta que hoy cruza el país, en cada envío que encuentra su destino, en cada trabajadora y trabajador postal que sale a recorrer su zona, vive esa convicción de que el correo conecta más que puntos en un mapa: conecta historias, familias y comunidades.

Esa visión encuentra eco en la ruta que impulsa la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo: un gobierno cercano, de territorio, que escucha y transforma desde lo público con sentido social. El correo acompaña esa misión, como lo hizo desde sus orígenes, con presencia, con vocación y con profundo compromiso.

Porque al abrir caminos, el correo se hizo al andar y al andar ayudó a unir al país.

POR VIOLETA ABREU GONZÁLEZ @VIOLETA_ABREU DIRECTORA DE CORREOS DE MÉXICO


© El Heraldo de México